14 de septiembre 2013
2:30 de la tarde acabo
de llegar de la escuela, Jongup se fue a entrenar y mi madre esta regando el
jardín, dejo la pesada mochila en el sillón y subo a mi habitación para dormir
hasta que este la comida.
Me levanto y son las 5:30 mi madre no me había llamado para
comer (que extraño), sentí como el estomago me gruño así que baje a la cocina
para servirme.
No había preparado nada…
Sentí un escalofrió recorrer mi columna, una mala señal, Salí
de la cocina a buscarla –Mamá, mamá- no tuve respuesta, la busque por toda la
casa –lo más seguro es que este platicando con alguien- quería salir pero la puerta
estaba cerrada con seguro, fui por las llaves para abrir, la empuje pero algo
la detenía por afuera lo intente otra vez con más fuerza, la puerta cedió
provocando que callera sobre algo o alguien al enfocar la vista en lo que
estaba debajo de mi la sangre se me fue a lis pies, estaba sobre el cuerpo de mi
madre cubierto de sangre le faltaban algunos pedazos de piel y una mano en su
cara tenia plasmada una mueca grotesca, me levante de inmediato, gritando, ¿Qué
otra cosa podía hacer? Horrorizada y asustada, puse mis manos en la cabeza
moviéndola de un lado a otro.
–No no no, esto no
puede estar pasando- desesperada empecé a gritar -¡AYUDA! POR FAVOR- la voz me
salía entre cortada por las lagrimas y temblores de mi cuerpo.
En el arbusto detrás de mí se escucho un ruido como de un
perro mordiendo un hueso pero de una
forma agresiva y espeluznante, me acerque con cuidado y me paralice ante la
imagen de la señora Cho una anciana amable y rechoncha que siempre me regalaba
galletas.
Esta cubierta de sangre con su piel color gris y los ojos sin
vida con una mano amputada en la boca (eso explica el ruido tan grotesco) era
la mano de mi madre.
Grite con toda mi fuerza por el miedo que estaba recorriendo
todo el cuerpo, gran error, la cosa que se supone que era la señora cho se
volvió hacia mi estiro su brazo y agarro mi tobillo intentando morderme –No,
suélteme- rogaba con lagrimas en los ojo, seguí forcejeando con ella pero no
funcionaba acerco su boca a mi tobillo y cerré los ojos esperando el dolor que
nunca llego, poco a poco el puño de la anciana se aflojo, abrí los ojos
lentamente y me encontré el rostro preocupado de Bang Yongguk un joven de 17
años y nuestro vecino de enfrente, un chico atlético, carismático que organiza
las colectas de comida para la gente sin hogar -¿te encuentras bien?- me
pregunto, abrí mi boca pero solo salió un gemido lleno de miedo y dolor
-tranquila, yo te protegeré- me dedico una sonrisa gingival
(muy característica de el) que me calmo un poco, me tomo de la mano y lo seguí
- ¿Qué le paso a la señora cho?- le pregunte, el me apretó la mano –te lo
explicare luego, ahora tenemos que esperar a tu hermano- me volví a paralizar,
Jongup, mi hermano lo había olvidado completamente ¿estará bien? O corrió la
misma suerte que mamá, no podía pensar en eso tenía que ser positivan, unos cálidos
brazos rodeándome me regresaron a la realidad eran de yongguk.
No me había dando cuenta que estaba temblando y con lagrimas
en los ojos peor me reconforta saber que no estoy sola –Jong Up- dije en un débil
sollozo, yongguk me aprieta más fuerte para consolarme (me recuerda tanto a
papá) nuestro abrazo fue interrumpido por la respiración agitada de alguien,
yongguk me soltó y se giro bruscamente tomando una posición de cómbate delante
de mi, me asome por un lado de su cuerpo y mis ojos se abrieron como platos de
la sorpresa.
Era JongUp con las manos en las rodillas tratando de
recuperar el aliento, tirado a un lado de el sostenía un fierro largo cubierto
de sangre, me acerque corriendo a el -Jonguppie ¿estás bien?- le pregunte
-sí, estaba entrenando con los chicos llego un anciano muy
extraño y empezó a morder a todo el que se le cruzaba pero lo más extraño fue
que después de unos minutos se levantaban y hacían lo mismo que el anciano, fue
horrible solo pudimos escapar unos pocos- fue lo mismo que paso con mamá pensé
-lo bueno es que esto- dijo levantando el fierro- estaba cerca
de mí, si no hubiera acabado como los demás- dijo bajando la cabeza, se acerco
y me abrazo todos mis miedos se esfumaron solo quedaba el dolor.
Yongguk no dijo que nos adelantáramos por que tenía que encargarse de algunas cosas,
pasaron 15 minutos y el apareció en la sala con sangre en las manos no pregunte
nada porque ya me imaginaba lo que había hecho.
Acomodados en la sala le dije a Jongup lo de nuestra madre, la
expresión de su rosto se contrajo en una mueca de dolor pero paso a una seria. Y
en ese momento supe que nada sería igual.
Yongguk nos explico que estaba pasando.
A causa de la contaminación del aire los químicos en él se
empezaron a combinar creando una bacteria que entraba mediante la inhalación y
se alojaba en el cerebro (lo curioso es que solo le afecta a los ancianos ya
que son mas vulnerable) y paralizaba los
órganos vitales como el comenzando con el corazón, los pulmones, hígado etc.
causando la muerte de las personas pero el aparato locomotor seguía vivo (eso
explica que vuelva a moverse) esta bacteria tiene efectos similares a la rabia
como agresividad, furia y cualquier tipo de cosas puede provocarlos , lo único que
no nos explica es ese incontrolable deseo de consumir carne fresca. ¿Cómo sabia
todo esto Yongguk? Fácil, su padre trabajaba en un laboratorio para el gobierno
experimentando con bacterias, celular, virus etc. pero un dia se intereso por
los químicos que contenía el aire y los efectos que causarían en los humanos
cuando se combinan, lamentablemente murió hace mas de 3 años en una explosión pero
no sin antes transferir sus conocimientos a su hijo, lo que el padre de yongguk
no tenia en cuenta es lo rápido que esta bacteria se expandía.
-por suerte mi padre tenía un plan por si ocurría todo esto-
nos llevo a su sótano donde se encontraba todo tipo de armas, alimentos y agua
para sobrevivir unos cuantos años
-no podemos quedarnos aquí tenemos que movernos encontrar un
lugar mas seguro y sobrevivientes, hasta que las autoridades controlen esto-
dijo serio
-¿Cómo llevaremos todos esto sin arriesgarnos?- pregunto
Jongup
- buena pregunta síganme- volvimos a subir pero ahora nos
llevo a la cochera, encendió las luces y mi mandíbula callo por la sorpresa , teníamos
en frente una camioneta blindada como las que utilizan para transportar dinero
pero dos veces más grande llena de faros y con las ventanas protegidas por una
especia de maya metálica
-es fantástica- exclamo Jongup, observe a Yongguk y tenía una
pequeña sonrisa de orgullo.
Nos pasamos toda la noche acomodando los alimentos, armas y algunos
objetos personales de yongguk dentro del vehículo.
-¿no quieren ir a su casa para sacar lo que ocupen?- yo negué
con la cabeza no quería volver a revivir las escenas de hace una cuantas horas,
así que Jonguppie fue a traer algunas cosas importantes para nosotros , lo
acompañamos a la salida todo estaba oscuro y calmado
, como me imaginaba el cuerpo de mamá ya no estaba tirado en
la puerta pero un gruñido que provenía de dos casa a la izquierda nos sorprendió era el señor Kwon otro vecino a
pesar de la poca luz se podía distinguir que lucía igual que la señora Cho pero
tenía un enorme pedazo de piel colgando en el brazo derecho, me aferre al brazo
de mi hermano -¿Qué está pasando?- pregunte desesperada, por suerte el señor
Kwon no se percato de nuestra presencia en la puerta.
-no lo se, puede ser un efecto de las mordidas, su madre tenía
el mismo aspecto- dijo con calma
¿Como puede decirlo a la ligera? Hice a un lado eso
pensamientos .
-Zombies- susurro Jongup
-pero eso solo pasa en las películas- chille
-shh, los vas a atraer, ahora no estoy muy seguro de lo que
es real o no- él se quedo pensando – tendremos que esperar hasta mañana para ir
a su casa es muy peligroso en estos momentos , mañana nos marcharemos de aquí-
Jonguo asintió y yo volví directo a la sala estaba demasiado cansada
para pensar o discutir eso.
Me acosté, abrazada de mi hermano como cuando tenia 4 años
cuando papá y mamá seguían vivos llore en silencio notando que Jongup lo hacía también
lo abrase mas fuerte y el sueño me gano.
A la mañana siguiente preparamos todo para partir hacia un
destino desconocido
¿Qué nos esperaría?
Una niñas de 10 años que tiene miedo hasta de su propia
sombra, su hermano de 11 y nuestro vecino de 17 que apenas conocían, el único maduro y preparado para enfrentar todo esto pero que
me hacía sentir con esperanza y fuerza para seguir adelante.
Esto apenas comenzaba…










